Tuesday, April 26, 2022

Nena - 99 Luftballons (1983)

No creo impactar mucho a nadie admitiendo que la premisa de una canción por día se ha disipado un poco. Ya fue, escribiré cosas cuando me parezca que tengo algo interesante para contar. Sigamos normalmente, nadie vio nada.

Hoy vengo a hablar de Nena, y de la única canción que les conocemos la mayoría: "99 Luftballons", o "99 Red Balloons" en su versión en inglés.


A Nena nunca les convenció mucho la versión en inglés. Ambas versiones cuentan historias parecidas, pero la alemana es mucho más oscura y apocalíptica. Repasemos:

En la versión en inglés, el personaje protagonista y su amigx sueltan 99 globos (rojos). Porque pintó. En plena Guerra Fría. Un sistema de defensa los detecta erróneamente como una amenaza, y el gobierno se altera. El presidente y los ministros llegan a la conclusión de que GUERRA, y mandan un montón de aviones con armas nucleares, con pilotos que se creen el Capitán Kirk. Palabras de Nena (en el sentido «cita textual», no en el sentido huevo Kinder poniéndole género a los juguetes). Se rompe todo, la ciudad vuela en pedazos y es reducida a polvo. Un tiempo después, el personaje protagonista suelta un globo rojo en memoria de su amigx del principio que se re murió en la guerra. Todo porque tuvieron ganas de soltar globos.

Moraleja: Los globos son del diablo.

En fin, un bajón. Terrible bajón. Ahora: La versión en alemán es peor.

Alguien random suelta un montón de globos de color no especificado (no sabemos quién, pero sí sabemos que, en la vida real, la canción fue inspirada por una suelta de globos en un recital de los Stones que Carlo Karges, el guitarrista de Nena, vio en 1982). El gobierno ve los 99 globos en una imagen satelital, lo interpretan como un OVNI, y mandan a un montón de pilotos a investigar.

Los pilotos llegan a la zona y ven que solamente hay globos. No pasa nada. Pero estos pilotos también se creen el Capitán Kirk (una de las pocas líneas que sobrevivieron casi intactas, traducción mediante), y empiezan a dispararle a los globos porque, de nuevo, pintó.

Los países vecinos toman esto como una provocación. Una muestra de poderío militar. Y en esta versión, la guerra no estalla por una mala interpretación de la situación: Estalla porque los Ministros de Guerra aprovechan la confusión para hacer lío y ganar más poder. Y listo, guerra por todos lados.

La guerra dura por 99 años. La sociedad toda se desintegra. Los bandos se destruyen mutuamente. No hay ganadores, no hay más ministros, no hay más aviones. El personaje principal encuentra un globo y lo suelta en memoria de... alguien. (O sea, esta versión termina igual que la otra, y el final es la otra gran línea que se mantuvo intacta entre versiones, pero como esta versión no empieza como la otra, ni idea de quién es ese alguien).

A Nena le parecía que la versión en inglés le sacaba mucho a la canción, y creo que estoy de acuerdo. Les parecía que sonaba boba en comparación, y que era muy de grupo de protesta sin profundidad.

Hasta aquí, "99 Luftballons" de Nena. En la línea de one hit wonders de los 80 que cuentan historias más apocalípticas de lo que creemos, tal vez en algún momento escriba sobre A Flock Of Seagulls o Men Without Hats. Tal vez no vuelva a tocar este blog. Veremos.

Thursday, January 13, 2022

13 de enero: Village People - Y.M.C.A.

Hoy es breve, porque hace calor. Espero que el público imaginario de este blog me perdone. El 13 de enero de 1979, la Asociación Cristiana de Jóvenes inicia una demanda a los Village People por presunto uso difamatorio del nombre en la canción Y.M.C.A. La canción es, en un nivel superficial, una celebración de la vida social en la asociación, y en un nivel más real, un himno gay sobre ese refugio especial en el que siempre vas a tener un lugar (la Y.M.C.A. era un conocido punto de encuentro gay, muy a pesar de la organización misma).

Algún otro día hablaré más sobre Village People, un grupo que considero injustamente ridiculizado. Por ahora bástenos señalar que la demanda no prosperó y que, extrañamente, la Y.M.C.A. terminó adoptando la canción para uso comercial después de que se volviera un éxito, y su popularidad explotó a causa de eso. Este fenómeno causo que la Armada de los Estados Unidos contactara a los Village People para ver si podían hacer la misma gracia para con ellos.

Wednesday, January 12, 2022

12 de enero: Genesis - White Mountain

El 12 de enero de 1876 nace en San Francisco el novelista Jack London, conocido, al menos para quienes sabemos menos de literatura, como el autor de Colmillo blanco.

La canción del día sale del segundo disco de Genesis, Trespass (1970), y la letra, de Peter Gabriel, es una adaptación preciosa de un pedacito muy acotado de Colmillo blanco.

También es una oportunidad especial para escuchar el trabajo del guitarrista original Anthony Phillips, tocando junto a Mike Rutherford, ambos en guitarras de doce cuerdas. Éste fue el disco en el que se dieron cuenta de lo que podían hacer tocando armonías y unísonos entre ellos con guitarras de doce cuerdas, pero lamentablemente también fue el último disco en el que participó Phillips, antes de tener que dejar la banda debido, entre otras cosas, a un pánico escénico inmanejable, contra el que luchó como un campeón durante dos giras enteras.

Años más tarde, Phillips desarrollaría una carrera solista muy digna, que ya me tocará visitar. Su lugar en Genesis fue llenado tiempo después por el monstruoso Steve Hackett, al que podría alabar todo el día. Pero cuando escucho a Phillips en Trespass, en momentos cumbre como esta canción, me pregunto cómo habría crecido dentro de Genesis si hubiese podido quedarse, y no puedo evitar sentir una especie de nostalgia por una banda que no llegamos a escuchar.

Tuesday, January 11, 2022

11 de enero: Procol Harum - A Whiter Shade of Pale

El 11 de enero de 1895 nace en los Estados Unidos el inventor Laurens Hammond. Con ese nombre, difícilmente sorprenda cuando diga que este señor inventó el órgano Hammond, instrumento que no todo el mundo tiene por nombre pero que todo el mundo ha escuchado, sin duda. Y uno de los ejemplos más icónicos que se me ocurren sucede desde el primer segundo de la canción de hoy.

El Hammond es un órgano eléctrico inventado en los años 30 por Hammond y John M. Hanert como una alternativa más barata y práctica a los órganos de tubo que se ven en las iglesias. El hecho de que los órganos de tubo aún se vean en las iglesias parece sugerir que el invento no fue 100% exitoso como reemplazo, pero, al igual que muchas otras tecnologías en la historia del sonido, el Hammond terminó revolucionando la música desde un ángulo que sus mismos inventores no previeron. En algún momento de los años 40, empiezan a surgir en la escena más experimental del jazz los llamados organ trio. Esto consiste en una pequeña formación con, típicamente, un baterista, un guitarrista y un organista. Con un Hammond. Esto es todo lo que los Hammond necesitaban para empezar a esparcirse en las décadas siguientes por toda la escena del rock y, con particular éxito, del rock progresivo.

Internamente, el Hammond es un aparato precioso. No me voy a extender mucho porque siento que los pormenores de su funcionamiento eléctrico son algo que me interesaría a mí solo (en el contexto de un blog que sólo me interesa a mí solo, eso es decir bastante). Baste decir que, a grandes rasgos, cada tono del Hammond es generado por una ruedita que gira a una velocidad determinada, y que tiene una cantidad determinada de onditas a lo largo de su circunferencia. Algo parecido a un engranaje. Esa ruedita gira cerca de un captador electromagnético, que va a un circuito amplificador. El captador electromagnético manda al amplificador un nivel de tensión que depende de las variaciones que haya en el campo electromagnético cercano, y el amplificador convierte esa tensión en sonido. Lo ilustro con este gif que me robé de un lugar.

Al girar, las onditas en la rueda generan variaciones en el campo electromagnético simplemente por el hecho de que el captador la tiene más cerca o más lejos. Y esas variaciones del campo electromagnético se convierten en el tono determinado de esa ruedita. Así para cada nota del Hammond. El tono de la nota depende de la cantidad de onditas de la rueda y la velocidad a la que gira.

Personalmente esto me parece una genialidad de la electromecánica. Pero esto es un blog de música así que pasemos a la canción. "A Whiter Shade of Pale" es la primera canción jamás grabada por Procol Harum, banda queridísima de la psicodelia británica, allá por 1967. La letra es de un señor llamado Keith Reid, un miembro extraño de Procol Harum: A pesar de ser literalmente el fundador de la banda, Reid no tocaba ningún instrumento ni cantaba. Ni siquiera aparecía en escena. Keith Reid escribía las letras. Escribió la letra de cada canción original de Procol Harum a excepción del último disco, lanzado en 2017. La idea fundamental para esta canción le vino a Reid en una fiesta en la que escuchó a una persona decirle a otra algo como «¿Estás bien? Te agarró un tono más blanco de palidez». A partir de ahí, la fue armando, sin tener nunca muy claros los detalles de la escena que él mismo estaba contando (Keith Reid estaba muy copado con el surrealismo en ese momento, así que como modus operandi tiene sentido).

Originalmente, la canción tenía cuatro estrofas, y así la tocaron en vivo algunas veces. Cuando la empezaron a ensayar para el disco, se le cayó una. Cuando llegó el momento de grabarla, le sacaron otro, para tener mejores chances de que sonara en la radio y porque realmente no les molestaba. Reid opinó siempre que la historia se podía contar con dos estrofas. El mismo Reid que no sabía bien qué quería decir la letra, sí. Y el mismo Reid que mete una referencia textual a El cuento del molinero, episodio extra guarango de los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer, y luego confirma en entrevistas no haberlo leído nunca y no tener idea de por qué puso esa línea ahí. Hay un desenfado generalizado en el método de Reid que tengo que admirar.

Por el lado musical, la canción es mayormente obra del pianista y cantante de la banda, Gary Brooker. Y del tecladista (que era otra persona, sí) Matthew Fisher, quien se encargó de dejarlo claro en una serie de disputas legales por crédito y regalías. Y de Bach, según señala el propio Brooker. Efectivamente, el principio de la canción debe mucho al segundo movimiento de la Suite orquestal n.º 3 en re mayor, BWV 1068. La canción se grabó prácticamente en vivo en el estudio. Sólo se hicieron dos tomas, la segunda es la que quedó.

Espero volver a Procol Harum en el futuro de este blog, porque hay varias canciones que me resultan igual de interesantes que ésta o más. Pero éste es el hit, el "Smells Like Teen Spirit" de Procol Harum, y no por nada una de las canciones más versionadas de todos los tiempos. Por acá fue algo conocida en su momento la muy decente versión de Sergio Denis, pero si tengo que cerrar con una, que sea la de Charly García en vivo en 1999.

Monday, January 10, 2022

10 de enero: David Bowie - I Can't Give Everything Away

El 10 de enero de 2016, en Nueva York, deja el planeta David Bowie.

La historia de Blackstar, su disco final, es más o menos conocida: Bowie lo graba cuando ya sabe que está muriendo. Si bien algunas ideas ya estaban dando vueltas desde 2013 (inmediatamente después del lanzamiento de su disco previo, The Next Day), la mayor parte de Blackstar surge de la experimentación durante las sesiones de grabación. Efectivamente, desde la música y desde las letras, Bowie le da forma a Blackstar con la intención de que sea su despedida. El mismo título remite a una canción de Elvis Presley, claro ídolo de Bowie hasta el último día.

Every man has a black star
A black star over his shoulder
And when a man sees his black star
He knows his time, his time has come

(...)

One fine day I'll see that black star
That black star over my shoulder
And when I see that old black star
I'll know my time, my time has come
Todo hombre tiene una estrella negra
Una estrella negra a sus espaldas
Y cuando un hombre ve su estrella negra
Sabe que su hora ha llegado

(...)

Un buen día veré esa estrella negra
Esa estrella negra a mis espaldas
Y cuando vea esa vieja estrella negra
Sabré que mi hora ha llegado

Elvis grabó esta canción como una versión alternativa de "Flaming Star", para la película de igual título. En última instancia, "Black Star" no se usó y "Flaming Star" es la que más se conoce hoy en día.

En fin, volvamos a Bowie. En Blackstar nos encontramos de nuevo con Tony Visconti, productor de la Trilogía de Berlín de la que hablábamos en el post del 8 de enero. Visconti era de las pocas personas que sabían que Bowie estaba luchando contra el cáncer de hígado; de hecho, en el estudio, era la única. La enfermedad no se reveló al público hasta el día en que Bowie murió. Ni siquiera los músicos notaron que algo andaba mal, a pesar de trabajar horas y horas al lado de Bowie.

El disco salió el 8 de enero de 2016, en el cumpleaños número 69 de Bowie, y dos días antes de su muerte. Las preventas y proyecciones ya le habían asegurado el primer puesto en los charts del Reino Unido incluso antes de salir, pero durante el resto de la semana, a raíz de la segunda noticia, todas las proyecciones y expectativas estallaron en llamas. Y no sólo por Blackstar, sino por toda su discografía. No puedo evitar pensar en lo feliz que haría a Bowie saber que, hacia el final de esas semana, se convirtió en el segundo artista en la historia en tener siete discos distintos en el Top 40 simultáneamente, después de, por supuesto, Elvis Presley.

A veces me pregunto si alguien habrá notado algo raro en algunas letras en los dos días entre el lanzamiento de Blackstar y la muerte de Bowie. Salvando dos temas que son reversiones de canciones previas ("Sue (Or in a Season of Crime)", lanzada como single en 2014, y su lado B de ese entonces, "'Tis a Pity She Was a Whore"), todo el disco parece contado desde el lugar de una persona que está mirando hacia atrás a su vida, ya desde afuera.

Tal vez el ejemplo más claro sea "Lazarus" (desde el título en adelante):
Look up here, I'm in Heaven
I've got scars that can't be seen
I've got drama, can't be stolen
Everybody knows me now

Look up here, man, I'm in danger
I've got nothing left to lose
I'm so high it makes my brain whirl
Dropped my cell phone down below
Ain't that just like me?
Mira aquí arriba, estoy en el Cielo
Tengo cicatrices que no se ven
Tengo dramas que no me pueden robar
Ahora todo el mundo me conoce

Mira aquí arriba, amigo, estoy en peligro
No tengo nada que perder
Vuelo tan alto que el cerebro me da vueltas
Dejé caer mi celular ahí abajo
¿No es eso típico de mí?

La canción que comparto hoy tiene bastante de eso también.
I know something's very wrong
The pulse returns, the prodigal sons
The blackout hearts, the flowered news
With skull designs upon my shoes

I can't give everything away

Seeing more and feeling less
Saying no but meaning yes
This is all I ever meant
That's the message that I sent

I can't give everything away
Sé que algo anda muy mal
El pulso regresa, los hijos pródigos
Los corazones apagados, las noticias con flores
Con diseños de calaveras en mis zapatos

No puedo revelarlo todo

Viendo más y sintiendo menos,
Diciendo que no queriendo decir que sí
Eso es todo lo que he significado
Ése es el mensaje que he enviado

No puedo revelarlo todo

Personalmente, siento que en esta canción hay un hombre tratando, hasta el final, de descifrar el acertijo constante de su propia vida, y en última instancia decidiendo que no importa, que la respuesta es el acertijo. Que ni siquiera él puede revelar todo.

Hay otra cosa para destacar en esta canción, y que mencioné hace poco cuando hablaba sobre "A New Career In A New Town": La armónica. Las partes de armónica de esta canción, tocadas de nuevo por Bowie, están citando la melodía de las armónicas que sonaban en aquel tema de Low (1977). Y ahí es donde esta canción me destroza.

Dentro de este hilado complejo de ideas sobre el singificado de su existencia, en la última canción de su muy último disco, Bowie encuentra tiempo para recordar cuánto supo aprovechar aquella segunda oportunidad que le dio Berlín. Al menos por unos segundos, estratégicamente al principio de la canción, aunque luego sea hora de pasar a otras cosas. Siento que, en algún lugar de esta reflexión finalísima, a Bowie le parece lo suficientemente importante recordar aquella vez en que su vida tuvo la chance de empezar de nuevo, y todo lo que pasó entre ese momento y éste.

Gracias a Bowie, por todo, para siempre.

Sunday, January 9, 2022

9 de enero: Poison - Every Rose Has Its Thorn

Bueno, hoy una livianita para descontracturar después del post de ayer y, en especial, antes del de mañana.

El 9 de enero de 1967 nace en Henderson, Buenos Aires, el futbolista Claudio Paul Caniggia. Ahora bien, el fútbol me es un idioma extraño del que sólo conozco una palabra, y esa palabra es «fútbol». ¿Por qué, entonces, estoy escribiendo sobre Caniggia en el día de su cumpleaños? ¿En un blog de música? ¿Con una canción de Poison?

Cuenta la leyenda que, entre sus compañeros de la Roma, a principios de los 90, Caniggia destacaba no sólo por el lado deportivo sino por su habilidad musical. Concretamente, tocaba la batería, y según se dice era muy bueno. Dicen que el cantante de Poison, Brett Michaels, se enteró de esto durante el mundial USA '94 y, por razones que nunca quedan claras, lo contactó para invitarlo a tocar con ellos en un recital en Wisconsin, en calidad de músico invitado, a lo que Caniggia accedió y se les unió en algunas canciones.

Una historia breve, llena de sorpresas y coincidencias, pero sin duda el detalle más llamativo es que no sucedió nunca. Pero nunca. Cada tanto vuelve a surgir como dato curioso en algún artículo de un medio supuestamente confiable, pero es una mentira absoluta, y nadie sabe de dónde salió. Ni siquiera Caniggia. Que además resulta que ni toca la batería. «Nunca toque con Poison, no sé quien se inventó eso, no toco la batería» declara en 2012 Caniggia el matailusiones.

Así que ahí tenés, algo para contar en una fiesta cuando la charla se pone lenta. Personalmente, todas las canciones de Poison me resultan más divertidas desde que empecé a imaginarme a Caniggia tocando la batería con cara de «Ayuda, no sé qué estoy haciendo acá».

Saturday, January 8, 2022

8 de enero: David Bowie - A New Career in a New Town

El 8 de enero de 1947, en Londres, llega al planeta David Bowie.

Tengo mucho para decir de Bowie. Muchísimo. De hecho, dentro de pocos días escribiré sobre Bowie de nuevo, ya voy avisando que no tengo opción. Y si bien hoy podría estar escribiendo sobre Elvis (nacido el 8 de enero de 1935) y evitar el doble Bowie, pues, no. Pero apunto a algo con esto, lo juro. Hay un plan.

La canción que me ocupa hoy pertenece al disco Low (1977), el primero de la llamada Trilogía de Berlín, tres álbumes concebidos por Bowie, grabados junto a Brian Eno y con Tony Visconti como productor. Sólo uno de los discos se hizo enteramente en Berlín, pero todos comparten cierto contexto berlinés, y la energía creativa que les da origen viene fundamentalmente del enamoramiento de Bowie con la ciudad tras mudarse a Europa en los 70.

Contexto: Es 1976 y están pasando un par de cosas en la vida de Bowie. Acaba de rodar la película The Man Who Fell To Earth (El hombre que cayó a la Tierra), donde es el actor principal. También acaba de grabar el disco Station To Station, en Los Ángeles, donde vive desde hace un año. Y también está llegando a una etapa cumbre y peligrosa de la adicción a la cocaína que ha venido arrastrando por los últimos cuatro años. Ni siquiera retuvo recuerdos de haber grabado Station To Station, mencionando en una entrevista años después «Sé que se grabó en Los Ángeles porque lo leí en algún lado».

Ya se le empieza a cruzar por la cabeza la noción de que no le queda mucho tiempo si sigue por este camino, pero aún así prepara una última jugada antes de cambiar de rumbo: La infame gira Isolar 1976, en la que Bowie aparecía en escena como el personaje del Thin White Duke, el Delgado Duque Blanco, una identidad que había empezado a desarrollar durante la gira promocional del disco Young Americans, en 1975. El nivel musical de esta etapa es innegable, pero aquel Bowie alimentado por una dieta diaria de ají morrón, leche y cocaína dejó que el personaje del Duque lo metiera en algunos lugares complicados, haciendo algunas declaraciones horripilantes y semi-fascistas a la prensa. Una vez más, el propio Bowie sólo recordaría luego haber leído al respecto, y siempre mantuvo que las palabras del personaje no reflejaban sus opiniones y creencias personales.

Ahora sí, 1976 va llegando a su fin y Bowie está listo para alejarse del mundo de las drogas. Pero eso parece casi imposible de lograr en Los Ángeles, la capital rockstar del mundo, y sumando además el hecho de que es la primera vez en la historia, desde sus inicios en 1962, que Bowie maneja este nivel de fama. Es claro que hace falta un cambio de escenario, así que Bowie se muda primero a Suiza y luego a Berlín Occidente. Es difícil imaginar esto hoy en día, pero Berlín era un lugar donde Bowie podía mantener un perfil bajo y vivir más o menos como un ciudadano más. Un lugar para empezar de nuevo.

La escena musical de Alemania le vuela la cabeza a Bowie. Se empieza a juntar con las figuras más experimentales del ambient y el krautrock, en el proceso retomando su amistad con Brian Eno, a quien había conocido durante la gira Isolar 1976. Luego de co-componer y producir The Idiot, el debut solista de Iggy Pop (gran amigo de Bowie que también estaba teniendo problemas con las drogas y que también se mudó a Europa con el plan de dejarlas), Bowie recluta propiamente a Eno, se reúne con el productor Tony Visconti, al que ya tenía agendado para cualquiera que fuese su próximo disco, y se ponen a trabajar en Low, el primer álbum de la trilogía de Berlín (grabado casi todo en Francia, pero bueno, ahí nomás).

La estructura de Low está muy relacionada con el formato LP: El lado A es un rock accesible, si bien mediantamente experimental, y el lado B es una locura. Algunos temas del lado B derivan de ideas originalmente desarrolladas para lo que habría sido la banda sonora de Bowie para The Man Who Fell To Earth, que en última instancia no se usó en la película. Es un disco rico en instrumentales, incluyendo la canción que comparto hoy, que cierra el primer lado del álbum. Sólo dos de los instrumentales son del lado A. Según admisión del propio Bowie, simplemente fueron canciones para las que no se le ocurrió una letra lo bastante buena (a diferencia del lado B, donde los temas instrumentales fueron concebidos así, dentro del espíritu experimental de ese lado).

Hay dos cosas que me llaman la atención sobre el tema de hoy: Una que le llamó la atención a todo el mundo en su momento, y una que creo no haber visto mencionada en ningún lado, y que tendrá más sentido en el próximo post sobre Bowie dentro de algunos días. Así que vamos a la primera: La batería. La batería de este disco tiene un sonido distinto a cualquier batería de cualquier disco hecho hasta ese entonces. Esa caja grave y cavernosa, que suena como lata y como bombo de cuero al mismo tiempo, es producto del uso de un artefacto que en su momento era un milagro de la tecnología: El Eventide Harmonizer H190, un aparato digital que podía cambiar el tono de un sonido, tal como pasa cuando se hace correr una cinta más rápido o más lento, sólo que en tiempo real y sin cambiar la duración ni velocidad de los sonidos. Como explicó en su momento Visconti a Bowie y a Eno, es un aparato que manipula el tejido del tiempo (Bowie y Eno, chochos con esta descripción, incluso si en el momento no entendían del todo en qué se traducía eso). Cuando salió Low, todos los amigos de Visconti lo llamaban para averiguar cómo estaba manipulado el sonido de la batería (Visconti disfrutó mucho no revelando el secreto por un tiempo).

La otra cosa que me llama la atención en este tema es la armónica. Pero en el próximo post sobre Bowie voy a explicar por qué.

Low fue un nuevo inicio para la carrera de Bowie, por no decir para su vida. Por suerte. Berlín fue ese lugar donde empezar de nuevo, de a poquito y en silencio, y la tapa misma del disco es un chiste visual sobre esto, que a Bowie le caía muy simpático: La foto en perfil, tomada de la película The Man Who Fell To Earth (como ya había sido el caso antes con la tapa de Station To Station), en conjunto con la palabra low, bajo. La tapa del disco está diciendo bajo perfil. Y el tema de hoy, aunque no tenga letra, también cuenta la historia de esta segunda oportunidad de Bowie. Una nueva carrera en una nueva ciudad.

Nena - 99 Luftballons (1983)

No creo impactar mucho a nadie admitiendo que la premisa de una canción por día se ha disipado un poco. Ya fue, escribiré cosas cuando me pa...